Siempre es como si las palabras y su tiempo estuvieran desajustadas, como si lo que debiera decirte ya no fuese oportuno.
“
| — | Julio Cortázar |
Corramos el tupído velo,
dejémos que todo quede detrás.
Como una niebla espesa,
que indistintamente
confunde seres,
ánimo,
sensaciones.
Cubramos veladamente
el fulgor y llama,
del deseo profundo,
proscripto.
Velo semi-opáco
que para quien sabe,
para quien siente su deseo,
de poco vale.
Pero corrámoslo,
que el aire no lo mueva,
ni deje ver el corazón,
dejémos que todo quede detrás.
Como una niebla espesa,
que indistintamente
confunde seres,
ánimo,
sensaciones.
Cubramos veladamente
el fulgor y llama,
del deseo profundo,
proscripto.
Velo semi-opáco
que para quien sabe,
para quien siente su deseo,
de poco vale.
Pero corrámoslo,
que el aire no lo mueva,
ni deje ver el corazón,
ni sus entrañas.
















